La Comisión Europea tiene la intención de introducir medidas legislativas, en la Directiva Europea de Productos del Tabaco, encaminadas a la equiparación total con el tabaco de todas las alternativas de disminución de daños (vapeo, tabaco calentado y bolsas de nicotina), al considerarlas igual de peligrosas.
Hay que partir de la base de que estas alternativas sin humo no son completamente inofensivas y no están exentas de riesgos y que únicamente están dirigidas a los fumadores que no consiguen dejar de fumar. Incluso para ellos no son aconsejables, ya que lo ideal es que no fumen y que no inhalen ninguna sustancia. Pero una cosa es lo ideal y otra lo posible. Ignorar la evidencia de que alrededor de un 40% de los fumadores no son capaces de dejar de fumar. Por eso es importante clarificar las evidencias científicas disponibles sobre estos productos sin combustión, para que decidan libremente, si son útiles o no para reducir los daños derivados del tabaquismo.
Entre los argumentos y afirmaciones que se hacen y las evidencias científicas, cabe destacar:

Vapear es tan perjudicial como fumar
Los estudios científicos de organismo internacionales, no sospechosos de connivencia con los fabricantes de estos dispositivos, demuestran que en el humo de la combustión del tabaco existen unos 7.000 productos (de ellos, más de 60 son cancerígenos y otros 250 altamente tóxicos) y son la causa de que mueran alrededor de 8.000.000 millones de fumadores al año y también 1.300.000 de personas que inhalan pasivamente su humo.
En los cigarrillos de tabaco calentado existe una disminución de entre el 80 y el 95% de las sustancias que se inhalan al fumar tabaco. Este descenso es del 97-99% en cigarrillos de vapeo y es prácticamente total en las bolsas de nicotina. Esta disminución tan elevada de sustancias químicas es la causa de que las personas que dejan de fumar completamente y se pasan a estas alternativas, reduzcan su exposición a las toxinas asociadas al tabaco y por ello son significativamente menos nocivos que el tabaco combustible, disminuyendo los riesgos de padecer cáncer y enfermedades pulmonares, cardíacas o cerebrovasculares.
El aerosol de los vapeadores no es inofensivo.
Es cierto. Las bolsas de nicotina básicamente no contienen sustancias químicas tóxicas y el aerosol, que no humo, generado por los cigarrillos electrónicos, tiene muchos menos contaminantes, si contienen productos potencialmente peligrosos que irritan las vías respiratorias y pueden reducir las defensas frente a infecciones, etc. Así mismo, sus efectos a largo plazo aún no están completamente definidos.
Ya existe documentación muy amplia sin detectar importantes repercusiones en los millones de usuarios de los cigarrillos electrónicos (CE), y los hallazgos de las investigaciones científicas publicadas y revisadas por pares no indican riesgos, ni remotamente comparables, a los producidos por el humo del tabaco, pero aunque vapear sea menos dañino que fumar, es más dañino que no consumir nada, lo que justifica que no deben ser utilizados por los no fumadores y evidentemente tampoco por niños o jóvenes.

La nicotina es muy perjudicial para la salud.
Aunque la nicotina es una droga altamente adictiva, no causa cáncer, ni otras enfermedades significativas en la mayoría de las personas. Se usa para mantener la adicción, pero sin inhalar la inmensa mayoría de los productos de la combustión del tabaco, que son los que matan. Además, durante muchos años se ha utilizado nicotina de forma segura en medicamentos para ayudar a las personas a dejar de fumar.
Los cigarrillos electrónicos y bolsas de nicotina no ayudan a dejar de fumar.
Los productos con nicotina son una de las ayudas más eficaces para dejar de fumar, y en los países como Suecia, Reino Unido o Nueva Zelanda, en los que se apuesta decididamente por los ellos, se ha producido un descenso muy significativo de las personas que fuman. Incluso, en España no es descartable que el descenso del número de fumadores no esté asociado al uso de CE. En Suecia, que lleva más de 40 años apostando por productos de reducción de daños, los fumadores son ya menos del 5% de su población, y aunque alrededor del 20% usan estas alternativas, han conseguido que las muertes causadas por el tabaco disminuyan alrededor de un 40% en comparación con la Unión Europea.
El vapeo causa la enfermedad pulmonar conocida como «pulmón de palomitas de maíz» y EVALI.
No hay casos confirmados de pulmón de palomitas de maíz causados por el vapeo comercial regulado, ya que en la Comunidad Económica Europea está absolutamente prohibido añadir diacetilo a los líquidos de vapeo, que sí está autorizado, como saborizante, en los cigarros de combustión. Así mismo, la enfermedad denominada EVALI (E-cigarette or Vaping product use-Associated Lung Injury) o lesión pulmonar asociada al uso de cigarrillos electrónicos o vapeo. Se produjo, en Estados Unidos, por la inhalación, fundamentalmente de acetato de vitamina E, un agente espesante utilizado ilegalmente en cartuchos de vapeo adulterados, de cannabis, del mercado negro.

Los cigarrillos electrónicos no están regulados y no sabemos qué contienen.
Aunque los CE no son un tratamiento médico reconocido por las autoridades sanitarias, todos los productos que se ponen a la venta en Europa están regulados por la Directiva de la UE sobre productos del tabaco, que entró en vigor en mayo de 2016, y antes de autorizar su comercialización debe notificarse, con detalladamente la lista de todos los ingredientes que incluyan.
Vapear es el paso para que los jóvenes se pasen al tabaco.
Aunque hay algún informe que afirma que los adolescentes tienen más riesgo de pasar al tabaco convencional si previamente han vapeado, esta es una afirmación inconsistente y desmentida por otros estudios. Por ejemplo, en España, según la encuesta Estudes 2025, solamente 2 de cada 10 jóvenes que utilizan los CE no eran fumadores previamente y, aunque estas alternativas no son para que las utilicen los jóvenes (su venta está prohibida a ellos), la realidad es que las usan, al igual que usan las bebidas alcohólicas y otras drogas, y no puede ser la justificación para que se las demonice y se legisle en su contra, aun a riesgo de fomentar un mercado negro y que muchos fumadores no dejen de fumar al dificultar el acceso a ellas, máxime cuando se sigue subvencionando el cultivo de tabaco a través de la Política Agraria Común y existe una alta tolerancia al consumo de bebidas alcohólicas, redes sociales, cannabis etc.

La exposición al aerosol del vapeo es perjudicial para los inhaladores pasivos.
A diferencia del humo del tabaco de combustión, que causa la muerte, cada año, de alrededor de 1,3 millones de fumadores pasivos, el aerosol de estos dispositivos no contiene productos significativamente peligrosos para los que los inhalan pasivamente, y no hay pruebas claras de que sea perjudicial para las personas que lo rodean. En cualquier caso, no es conveniente ni se debe vapear en presencia de no fumadores, ni en espacios cerrados. Mucho menos en presencia de niños.
Dr. García Basterrechea
Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Murcia
Especialista en Medicina Interna por la Universidad de Murcia
