En los últimos años se recurre a búsquedas en Internet, fundamentalmente en Google y en la Inteligencia Artificial (IA), para buscar información médica. Esta información es amplia, pero muy general y en muchas ocasiones es causa de que se genere ansiedad, inseguridad y miedos. Dificultando en bastantes casos la relación médico-paciente y, lo que es peor, haciendo caso a lo que indica el denominado “Dr. Google”, sin acudir al médico para realizar un tratamiento especializado, a veces desconfiando de él si no coincide con lo que indica la búsqueda previamente realizada.

La información encontrada en Internet está basada en el manejo, mediante algoritmos, de las amplísimas informaciones existentes, pero estas informaciones no están siempre contrastadas científicamente, por lo que no existe ninguna certeza de su seguridad y fiabilidad.
La información obtenida de esta manera puede ser útil a nivel de orientación, pero es una información general que nada sabe de una persona o de un caso concreto, por lo que nunca debería sustituir a la valoración realizada por un médico que analice y conozca los detalles pormenorizados de la historia clínica del paciente y los complemente con una exploración física y psíquica de la persona. Valoración que es fundamental para poder tener un diagnóstico preciso, a partir del cual se elija el tratamiento adecuado.
La capacidad inmensa que tiene la Inteligencia Artificial para gestionar millones de datos es tremendamente útil cuando se utiliza por personal experto o por programas específicos de apoyo diagnóstico, siendo de esta manera una herramienta complementaria que ayuda al profesional, pero que nunca debería usarse por personas que desean saber lo que tienen o cual es el mejor tratamiento para su enfermedad, ya que la IA no es capaz de competir ni sustituir la experiencia de un médico adecuadamente formado, con la humanidad y sensibilidad para valorar la sintomatología y los signos que aporta la historia clínica de un enfermo.

En el área de las drogodependencias se puede pensar que los riesgos de usar la IA son menores, ya que aparentemente no existe riesgo vital y los consejos que da son genéricamente acertados, como los de un buen libro de autoayuda. Pero la realidad es muy diferente porque:
- La drogadicción, ya sea a sustancias químicas o de tipo comportamental, es una enfermedad compleja, en la que interaccionan múltiples factores (físicos, psíquicos, familiares, sociales y conductuales), que requiere la valoración de un ser humano especialista en drogodependencias. Los algoritmos de la IA no pueden ser capaces de considerar adecuadamente los matices emocionales de la persona, ni sentir empatía con ella.
- Las complicaciones derivadas del consumo de drogas pueden ser potencialmente muy graves. Y la IA no puede anticipar ni actuar en situaciones de riesgo vital, como arritmias, accidentes vasculares, riesgo de suicidio, etc. Tampoco planificar personalmente la prevención de las recaídas, ni entrenar al paciente en técnicas de anticipación, evitación y afrontamiento de las situaciones de riesgo, ni para prevenir los conflictos familiares, económicos o laborales de la adicción, plagados de múltiples implicaciones personales y psicológicas.
- Los pacientes adictos, en más del 70% presentan patología dual (trastorno adictivo más otro trastorno mental o de personalidad), que la IA no puede tratar adecuadamente, aunque que se le den pormenorizadamente todos los datos clínicos, ya que solamente una persona puede sentir los matices y tener la sensibilidad para tratar estos problemas de la mente.
- Tratar la adicción no consiste en dar una serie de pautas de comportamiento. Es necesario entender las características individuales de cada caso y estructurar un plan de tratamiento integral, en el que el uso de fármacos, cuando son necesarios, se complemente con las modificaciones conductuales, familiares y sociales necesarias, las cuales son dinámicas y varían de un día a otro, por lo que solo un experto humano es capaz con de valorar y discernir lo que es importante y lo que no, para así actuar en consecuencia. Capacidades que no tiene una máquina.
- Además, un programa irracional sin sensibilidad que funciona con algoritmos e información no siempre verídica, no es seguro y puede cometer errores diagnósticos o de tratamiento, sin poder exigirle responsabilidad alguna.
- Por otra parte, es habitual que el paciente adicto que desea abandonar su adicción ya haya intentado previamente algún tratamiento, y si continúa sin resolver su problema es porque al ser una enfermedad crónica con tendencia a las recaídas, necesita un programa de tratamiento más complejo, en dónde la formación, el razonamiento y la capacidad de sentir de un médico especialista es fundamental para poder ser capaz de detectar las contradicciones, fantasías, errores y así permitir un control continuo y el ajuste a cada realidad concreta.
Buscar especialistas en adicciones con una sólida experiencia, con capacidad científica y práctica es la mejor opción, ya que solo ellos pueden diseñar y planificar un tratamiento que permita la recuperación del equilibrio emocional y una vida sin drogas.
Dr. García Basterrechea
Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Murcia
Especialista en Medicina Interna por la Universidad de Murcia
Especialista universitario en Drogodependencias por la Universidad de Murcia
